La calidad de la letra de nuestros alumnos en numerosas ocasiones es motivo de preocupación. En mi modesta experiencia quiero decir que en ocasiones nos equivocamos cuando proponemos un exceso de actividades caligráficas a nuestros alumnos o cuando les exigimos que copien los enunciados de los ejercicios. Quiero plantear esta cuestión: si soy muy torpe en la cocina ¿pasarme todos los días sola cocinando con un libro de recetar me ayudará?, bien en algunos casos sí, pero en muchos sin una guía el exceso de actividad frustrante sólo me llevará a repetir mis errores y aborrecer la cocina. Mi conclusión personal es que por mi experiencia es que 1º MEJOR POCO BIEN QUE MUCHO MAL y 2º siempre que sea posible, es fundamental la práctica guiada. Cuando mi alumnos presentan estas dificultades planteo lo siguiente:
En un primer momento les descargo de actividades como copiar enunciados, prefiero que escriban bien con el tiempo que necesiten a que lo hagan todo y mal escrito.
Realizan pocas pero diarias actividades de grafomotricidad por ejemplo, repasar un abecedadio con 7 colores cada día.
Cuando su presentación y velocidad comienzan a mejorar les incremento sus actividades gráficas, comienzan a copiar lo enunciados en la situaciones más importantes como en los problemas de matemáticas y así sucesivamente.
A los más pequeños podemos pedirles repasar los enunciados para ello tenemos programas en internet que nos permiten crear hojas de actividades (pincha AQUÍ) que sirven para realizar caligrafías guiadas.
La disgrafía
La calidad de la letra de nuestros alumnos en numerosas ocasiones es motivo de preocupación. En mi modesta experiencia quiero decir que en ocasiones nos equivocamos cuando proponemos un exceso de actividades caligráficas a nuestros alumnos o cuando les exigimos que copien los enunciados de los ejercicios. Quiero plantear esta cuestión: si soy muy torpe en la cocina ¿pasarme todos los días sola cocinando con un libro de recetar me ayudará?, bien en algunos casos sí, pero en muchos sin una guía el exceso de actividad frustrante sólo me llevará a repetir mis errores y aborrecer la cocina. Mi conclusión personal es que por mi experiencia es que 1º MEJOR POCO BIEN QUE MUCHO MAL y 2º siempre que sea posible, es fundamental la práctica guiada. Cuando mi alumnos presentan estas dificultades planteo lo siguiente:
En un primer momento les descargo de actividades como copiar enunciados, prefiero que escriban bien con el tiempo que necesiten a que lo hagan todo y mal escrito.
Realizan pocas pero diarias actividades de grafomotricidad por ejemplo, repasar un abecedadio con 7 colores cada día.
Cuando su presentación y velocidad comienzan a mejorar les incremento sus actividades gráficas, comienzan a copiar lo enunciados en la situaciones más importantes como en los problemas de matemáticas y así sucesivamente.
A los más pequeños podemos pedirles repasar los enunciados para ello tenemos programas en internet que nos permiten crear hojas de actividades (pincha AQUÍ) que sirven para realizar caligrafías guiadas.